Fran Pintadera

  • Escritor

Nacer en una isla es algo curioso. Siempre pienso que, de haber nacido unos pasos más hacia la derecha o unos metros más hacia la izquierda, me habría salido de las calles de Las Palmas de Gran Canaria y habría nacido en el mar. De ser así, quizá ahora sería un pez. Eso implicaría cosas estupendas, como ver arrecifes de coral o bucear durante horas sin tener que salir a tomar aire. Sin embargo, no podría escribir cuentos y, si lo hiciera, todos ellos se convertirían en papel mojado. Mal asunto.

Por suerte nací en tierra firme, donde pronto agarré un lápiz y comencé a escribir historias con él. Mi primer lenguaje escrito fue la poesía, una manera precisa y deliciosa de comunicarse con uno mismo, con los que tienes cerca y con aquellos que nunca conocerás. Después vinieron los cuentos, las novelas, el teatro y cualquier forma artística donde la palabra se sintiese cómoda.

¿Por qué lloramos? nació del instinto. A veces, uno busca las palabras exactas para contar una historia; pero en otras ocasiones (y estas son las mejores) son ellas las que te llevan a la mesa y te dictan qué debes escribir. En este cuento, con aire de poema, trato de responder la pregunta de un niño que podría ser mi hijo o mi yo de hace unos años. O quizá, sin saberlo, escribí este cuento precisa y únicamente para ti.

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