María Márquez

  • Escritora

Nací en la víspera de un día festivo, un 14 de agosto, cuando el verano ya huele a uva y al día siguiente el sol se pone sus mejores galas. Me gusta pensar que llegué al mundo entre música, canciones, racimos y la voz vestida de fiesta de mi madre.

Vivo en un pueblo de castillo, leyendas e historias. De pequeña escuchaba las que me contaban mis abuelos. Mi abuela hablaba, y yo, sin moverme de su lado, viajaba a tiempos antiguos que para mí resultaban muy nuevos. Lo hacía también al compás de las teclas de la máquina de escribir de mi abuelo, preguntándome cuántas historias cabrían dentro de aquellos pequeños golpes. Tac, tac, tac. Era como si alguien me llamara desde muy lejos para traerme cuentos y poemas.

No sé qué tendrán algunos sonidos, pero hay recuerdos que se quedan a vivir en ellos… Quizá por eso me gusta tanto buscar lo que el tiempo va dejando atrás, lo que hoy vive en la memoria. Tal vez por eso mi corazón se llenó de versos, de personajes, de relatos que ansían ser leídos para no ser olvidados. Será que en la voz y el teclear de mi abuela y mi abuelo yo ya era escritora.

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