Descubrí a los clásicos desde muy joven, cautivado por la lectura de una adaptación de la Odisea que me abrió las puertas de un mundo fascinante. En casa, la pasión por las letras ya formaba parte del paisaje: mi padre escribía poesía y, sin saberlo, me enseñó a amar las palabras. Ese amor me llevó a estudiar Filología Clásica y, desde hace treinta y cinco cursos, soy profesor de Latín y Griego en la Escola Vedruna Gràcia de Barcelona.
He dedicado mi vida profesional a acompañar a adolescentes en su viaje por el pensamiento y la belleza del mundo antiguo. Este libro es, en esencia, un homenaje: una forma de dar las gracias a los clásicos que me han acompañado siempre. Quisiera devolverles, humildemente, una parte de lo que me han dado y que he intentado transmitir con pasión y dedicación en el aula.
