Pau Gasol Valls

  • Ilustrador

Nací un agosto de hace 48 años en La Garriga, cuando los veranos no eran tan largos y se hacían amables. No recuerdo dibujar de pequeño; prefería perseguir una pelota o leer un cómic. Empecé cuando las imágenes acumuladas se derramaban de mi cabeza nerviosa y adolescente, por pura fascinación. En algún momento lo abandoné; exigencias de hacerse mayor y tomar caminos equivocados. Ahora, después de dedicar años a trabajar de otras cosas, dibujo para ser atento, un ejercicio mental que me ayuda a dejar de pensar. Para ver en la oscuridad.

Este libro ha nacido de tres meses de trabajo intenso bajo el sol inclemente del verano de 2026 con la ayuda de los pasteles al óleo, los lápices de colores y el ritmo de un ventilador de techo. Tengo predilección por el amarillo como antes lo tenía por el blanco. El amarillo no tiene color oscuro. También por el verde, que es un color indomable, y el gris, del que Barceló decía que era el color que quedaba después. Me gustan las aves, las ciudades, los balnearios, las películas de terror, la rúcula, las olas, la Grecia arcaica, el tabaco y los pinceles de pelo de marta, pero son muy caros.

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