Entrevista a Neus Caamaño, ilustradora del TAO

Aprovechamos para entrevistar a la ilustradora Neus Caamaño, nacida en el pequeño pueblo de Tarradelles pero sevillana de adopción. Su personalidad discreta y sencilla, así como el proceso fluido de ilustración del texto, son un reflejo del mismo Tao.

¿Qué ha significado para ti enfrentarte a un texto milenario como el Tao?
¡Mucho respeto! Porque no sólo representaba un texto milenario, sino una filosofía desconocida para mí. Sí que había oído hablar del Tao y de Lao-Tsé, pero no tenía ideas demasiado claras de lo que representaban ni de la esencia de la filosofía en sí misma. Así que lo primero que decidí hacer fue ir a la biblioteca a buscar los textos originales. Me leí el libro del Tao con mucha calma porque era evidente que detrás de las frases sencillas se escondían muchas interpretaciones, y sentía también que la profundidad de las palabras necesitaba su tiempo para hacerse clara. Ha sido una experiencia muy bonita, tanto por la sensación de trabajar con un material que ha recorrido y traspasado muchas épocas, personas y lugares, como por el descubrimiento mismo que ha significado para mí el libro del Tao. Es como un enorme paisaje al que recurrir cuando las prisas y las tensiones del día a día nos atrapan. Es como si fuera un recordatorio de lo que es esencial, como si te vaciara de trampas, excusas y absurdos.

 

¿Qué decisiones has tomado, así de entrada?
Enseguida me pareció evidente que las ilustraciones debían respetar el carácter del texto: sencillez, una cierta ambigüedad caracterizada por la amplitud de significados y mucho blanco, para dejar al lector este espacio de interpretación personal y para transmitir la quietud y el silencio que desprenden las páginas del Tao.

Dices que el proceso creativo ha sido muy fluido, como el mismo Tao… ¿Cómo te han venido las imágenes, las asociaciones que has creado?
Sí, el proceso ha sido especialmente fluido porque era como si el texto me estuviera guiando o aconsejando. Dicho así suena muy místico pero, en realidad, este proceso ha tenido un carácter más bien terrenal, práctico: anotaba y esbozaba todas las ideas, sin pensar si eran buenas o no, las desarrollaba hasta el punto en que veía que, si continuaba, ya estaba forzando la máquina. Entonces observaba el trabajo hecho, intentando no juzgarlo, y lo dejaba descansar para volver a visitarlo con una mirada lo más fresca posible. Y en ese momento veía si tenía sentido lo que había hecho, si le faltaba o le sobraba algo… De todos los proverbios que recoge el libro que hemos hecho, intentaba no perder de vista algunos a la hora de trabajar. Son estos:

“Cuando no lo buscas, lo encuentras.”
“El nudo se deshace solo cuando no buscas ningún premio, ni te llenas la cabeza de planes, ideas o ruidos.”
“Si remueves demasiado la pescadilla en la sartén, se rompe y se deshace. Y esto pasa con todo.”

¿Y por qué esta contención cromática?
Un poco por lo que te decía antes: por eso de seguir la línea que marca el texto, recalcando la sencillez y la austeridad del lenguaje (y que leemos claramente en el fragmento «Demasiados colores a la vez te ciegan»). Sí, fue una de las primeras decisiones claras que tomé para poder crear unas ilustraciones en sintonía con el texto. Escogí el rojo y el azul por ser dos colores casi complementarios, que simbolizan los binomios presentes en todas las cosas y que, aunque pueden representar visiones opuestas, también llevan implícita la idea de equilibrio o compensación. Y lo mismo con el blanco y el negro (y toda la gama de grises que hay entre ellos).

¿El hecho de ser un texto de Oriente te ha influido, en algún aspecto?
Me ha influido en la manera de leer el texto y hacer el ejercicio de imaginar que representa o ha representado en la cultura china/oriental. A veces es difícil entender o aplicar la filosofía del libro aquí y ahora. Por eso me parece importante hacer este ejercicio de contextualización para después poderla adaptar a nuestro entorno. Hay ciertos elementos en las ilustraciones que son referencias directas a China (las montañas, el bambú, la barca) pero, en general, la intención no ha sido utilizar un imaginario oriental.

¿Qué materiales y técnicas utilizas?
Es una mezcla… Varias técnicas analógicas (ceras, lápices de color, grafito, lápiz contiene, tinta, acuarela, etc.), muchos dibujos y texturas escaneadas y, finalmente, técnica digital para hacer la composición de los elementos y pequeños retoques de color.

¿Que era importante para ti, en este libro?
Por tratarse del tipo de texto que es, me parecía muy importante que la persona que lo ilustrara se sintiera, de alguna manera, reconocida en lo que dice el Tao. Como decía antes, yo no sabía casi nada de esta filosofía cuando me llegó el encargo, así que fue una alegría y un descanso comprobar que mi forma de pensar o de hacer (o, mejor dicho, como me gustaría pensar o actuar) tiene bastantes puntos en común con el pensamiento taoísta. Y, por supuesto, creo que este ha sido uno de los factores que ha ayudado a hacer que los procesos del trabajo fueran fluidos.

Creo que las guardas son de una belleza extraordinaria. ¿Cómo se consigue esa sencillez?
Las guardas son un formato peculiar. Son como un «además» y dan mucho juego para que las puedas enfocar desde muchos puntos de vista. Me gusta verlas como si fueran pistas, a veces como una broma o como un juego personal que se pueden permitir los autores. En el caso del Tao, quería que fueran un resumen de una de las metáforas que más utiliza el texto: el agua y sus características y repercusiones. En las guardas del Tao vemos el movimiento expansivo del agua (en la superficie de un río, por ejemplo, causado por gotas de lluvia), pero podemos intuir, sin verlo, lo que acaba de pasar (como cae la gota) y lo que seguirá (como se van expandiendo los círculos). Es la idea del ciclo del agua, que no tiene principio ni fin, y que se puede conectar con todo.

¿Dirías que es un libro para niños o para todos?
A esta pregunta siempre contestaré que ¡para todos! 🙂 Todos los libros son para todo el mundo, porque se pueden leer de muchas maneras.

¡Muchas gracias, Neus! ¡Es siempre un placer hablar y trabajar contigo! ¡Ya haremos más cosas juntas!