Acabo de ilustrar una historia emocionante, una aventura que aunque no es real podría serlo.
Nunca fui como Nahuel, ya que nunca he vivido en otra ciudad que no fuera la mía, ni tan grande como Barcelona ni tan pequeña como un pueblo o una casa aislada en la montaña.
En Terrassa, mi ciudad, tuve más oportunidades que él: de niño fui a la escuela pública; más tarde, en la Escuela de Artes Aplicadas de Terrassa y la Llotja de Barcelona pude aprender diseño gráfico e ilustración, el oficio que más me gustaba. Trabajé en artes gráficas y en publicidad, y pude viajar por placer y no por necesidad.
Con el tiempo, ilustrar libros se ha convertido en mi escuela, mi trabajo, mis viajes y una manera de recrear la vida de personas que no existen pero que parecen reales.
En esta historia que tienes entre las manos, lo más importante para Nahuel es encontrar a su madre.
En mi propia historia, lo más importante es mi familia y mis amigos, y dibujar personajes como él me ayuda a no olvidarlo.
(biografía de EL NIETO DEL CÓNDOR)
¡Los que hemos sido niños en el siglo xx tenemos mucha suerte!
Hemos visto como nuestros mayores trabajaban con artefactos mecánicos y utensilios manuales. Eran objetos extraños, hasta que un día nos explicaban cómo usarlos.
Recuerdo acompañar a mis padres al carpintero que nos haría un armario, o al técnico electrónico que nos construiría un televisor… Todos ellos creaban cosas con sus manos, pero lo que más me fascinaba era ver todo lo que reparaban. ¿Cómo sería volver a reparar lo que nos rodea con nuestras manos?
De mayor me he dedicado al diseño gráfico, las artes gráficas y, al final, a la ilustración de libros. Para llegar hasta aquí, tanto en las escuelas de diseño como en el trabajo, viví el cambio que nos trajo el nuevo siglo: de hacerlo todo con regla, compás, tijeras… a usar la informática e internet. De momento, no parece peor, pero aún me sigue gustando más no tener que usar los ordenadores, ¡sobre todo para ilustrar un libro como este!
(biografía de OFICIOS DE OTROS TIEMPOS)

