Laia Domènech

  • Ilustradora

Un día que el sol quemaba fui a dar una vuelta en bicicleta. Se me ocurrió levantar una piedra, había muchas, pero elegí justamente aquella. Se desenroscó un ciempiés fluorescente y salí pitando. Aún voy en bicicleta, pero ahora dibujo las piedras imaginando lo que se esconde debajo. Me topé con la ilustración hace unos años, no demasiados, y desde entonces me ha hecho sentir como una habitación llena de ventanas que recibe invitados inesperados, un refugio desde donde puedo susurrar secretos mientras dibujo.

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